FedericoLosco
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10 de febrero de 20265 min de lectura

El escribano no es informático: por qué un acta notarial no siempre alcanza para probar un escrache digital

Cuando aparece un escrache, un mensaje amenazante o una publicación difamatoria, la primera reacción suele ser la misma: correr a una escribanía para que un escribano certifique la pantalla. Es un instinto razonable —el acta notarial da fecha cierta y respaldo formal— pero conviene entender qué prueba exactamente y qué deja sin probar.

Qué certifica un acta notarial

El escribano da fe de lo que percibe con sus sentidos en el momento del acta: que, al navegar a determinada URL o abrir determinada conversación, la pantalla mostraba tal contenido. Es una fotografía notarial de un instante. Tiene valor probatorio como constatación de existencia, pero no es un análisis técnico.

Qué queda afuera

Un acta notarial, por su naturaleza, no analiza metadatos, no verifica la integridad del archivo, no reconstruye si una conversación fue editada o recortada, ni establece la cadena de custodia de la evidencia desde su origen hasta la constatación. Tampoco determina si la cuenta que publicó el contenido es efectivamente de la persona que se señala como autora, ni descarta manipulación previa de capturas de pantalla.

  • Origen y autenticidad del dispositivo o cuenta emisora
  • Integridad del archivo (si fue editado, recortado o alterado)
  • Metadatos técnicos (fecha real de creación, geolocalización, hash del archivo)
  • Cadena de custodia desde la captura hasta su presentación en la causa

En una causa donde la contraparte puede impugnar la prueba —y en la práctica casi siempre lo hace cuando el contenido la perjudica— esos huecos técnicos son exactamente donde se ataca. Un contrainforme pericial bien fundado puede poner en duda una constatación notarial que no está respaldada por un análisis forense.

Cuándo conviene combinar ambos

Lo ideal no es elegir entre escribano o perito, sino saber cuándo se necesita cada uno. Para preservar evidencia de forma urgente (antes de que se borre o el contenido deje de estar disponible), el acta notarial sigue siendo una herramienta rápida y válida. Pero cuando el caso va a discutirse en profundidad —una causa penal, un despido, una demanda civil de peso— conviene complementarla con un análisis pericial informático que resguarde la cadena de custodia desde el minuto uno y pueda sostener la autenticidad de la prueba ante una impugnación.

Si estás por iniciar una causa con evidencia digital de por medio, la recomendación es simple: antes de certificar algo, consultá si ese contenido en particular necesita, además, una pericia informática.

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